Cómo adiestrar a un cachorro de pastor alemán

pastor-aleman-cachorro-2Algunos perros tienen la gracia y la apariencia majestuosa del pastor alemán, pastor belga y/o pastor belga Mailonois. Además de ser un ejemplo de ser uno de los perros más fieles, también es un perro de trabajo y siempre se encuentra feliz de aprender.

Dadas estas características, el pastor alemán es extremadamente inteligente, atlético y con ganas de agradar a su dueño, por lo que el pastor alemán es un animal con mil recursos y fácil de entrenar.

1: El entrenamiento de un pastor alemán

Inicia los primeros intentos de entrenamiento cuando el pastor alemán tenga unas 8 semanas de edad. Aunque se trata de una carrera fácil de entrenar, este perro es todavía muy fuerte y poderoso. Si partimos de un modelo muy joven, tienes la oportunidad de dar forma a su personalidad y estructurar un vínculo muy pronto.

Si estas tratando con un perro adulto, debes saber que obtendremos casi los mismo resultados, aunque le cueste un poco mas aprender.

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Los pastores alemanes son muy protectores con los miembros de la familia, así que hay que socializarse muy pronto con el cachorro. De esta manera le acostumbras a interactuar con una amplia variedad de personas y animales.

  1. Comienza tocando suavemente las patas, las orejas, la cola y así sucesivamente, de modo que el perro no se sienta incómodo cuando le toca asistir a las visitas veterinarias y al peluquero. Cuando el pastor alemán es un animal adulto, hay que prepararlo como un niño y enseñarle a aceptar el corte uñas, la limpieza de las orejas, la medición de la fiebre y otros procedimientos.
  2. Iniciar el adiestramiento con los comandos básicos.

Hay que enseñarle a sentarse, quedarse quieto, dar la pata, además de comportarse “cortésmente” en casa. El cachorro no va a entender de inmediato los comandos. Debes ser paciente cuando no ejecuten las órdenes con exactitud.

  1. El uso de recompensas de comida y elogios para reforzar los controles positivos. A los pastores alemanes les encanta aprender y se sienten muy motivados para seguir las órdenes cuando son recompensados ​​con los dulces.
  2. Evita la agresión vinculada a la comida. Se acaricia el cachorro mientras se come, a menos que sientas que se pone rígido y deja de comer. Ten en cuenta que si se pone nervioso, deja de comer o comienza a gruñir, vas a tener que manejar de inmediato su reacción agresiva.
  3. Administrar la agresión vinculada a la comida mediante la eliminación de la taza y hacer que el perro coma de nuestra mano. El perro debe ganar cada bocado después de obedecer el comando “siéntate” u otra orden.

Asegúrate de que el recipiente no es un gran problema. Si un pedazo de alimento entra en él, deja que el cachorro lo coma y luego elógialo. El perro debe entender que no siempre el recipiente está lleno. Poco a poco aumenta la cantidad de comida en el recipiente mientras te sientas o estás de pie cerca del cachorro. No pasará mucho tiempo antes de que el animal entienda que su presencia en todo el tazón significa “comida” y otras cosas agradables y que no hay que defenderlo de nadie ni de nada.

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